Me senté en la silla del escritorio y mirando a un punto fijo mi mente empezó a maquinar y fue así:
Me despertaba sin el mensaje de cada día que deseaba que de ahí en más, me vaya bien. Me conectaba a todas mis páginas sin tener que esperarte. Abría un Messenger sin tener que esperar a que tú me hables. Pasaba las tardes esperando que vengas a casa. Esperaba los mensajes tiernos de cada día. Me acostaba sin tener en quién pensar pero yo te pensaba a ti igual.
Siempre decía que no imaginaba mi vida sin ti, la imaginé y no quiero que sea así.

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