Pensé en todas esas veces en que estuviste para mi, esos momentos
en que me tomaste la mano y me dijiste que todo estaría bien aún sabiendo que no
era verdad, que la verdad era dura. Y si, ódiame por amarte así. Ódiame como yo
me odio por recordarte como si fuese ayer cuando hablábamos con total
normalidad. Cúlpame. Estoy orgullosa de
ser culpable de algo tan hermoso como es quererte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario