“Se dice que cada persona sufre a su manera, que unos lo hacen
más que otros, que la vida a veces nos pega duro,
que a veces nos ahogamos en vasos de agua…
sin embargo, nadie
sabe con exactitud, el dolor del otro. Nos comprendemos, claro que
lo hacemos pero nunca lo suficiente. Es por ello que nunca midamos el dolor del otro,
respetémoslo, escuchémoslo y abracémoslo fuertemente, en la manera de
que no nos dejemos solos.”
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